Durante el siglo pasado, docenas, quiza centenas de «teorías de la historia» han sido elaboradas. Estas difieren enormemente entre sí en las palabras que usan, la explicaciones causales que ofrecen para el proceso histórico, las «leyes» historicas que parecen descubrir. Pero la mayor parte de estas diferencias son irrelevantes al problema central que ocupa a este libro. Ese problema es descubrir, si es posible, que tipo de organización social esta en el horizonte inmediato. Con referencia a ese problema especifico, todas las teorías, con excepción de aquellas que se aproximan a la teoría de la revolución gerencial, se resumen en realidad a dos teorías y sólo a dos.
La primera de ellas predice que el capitalismo continuara por un tiempo indefinido, pero largo, sino es que por siempre. Osea que las principales instituciones de la sociedad capitalista, o a menos la mayor parte de ellas, no cambiaran radicalmente.
La segunda predice que la sociedad capitalista será remplazada por una sociedad socialista.
La teoria de la revolución gerencial predice que la sociedad capitalista será remplazada por una «sociedad gerencial» (la naturaleza de la cual sera explicada más adelante) y que la transición de la sociedad capitalista a la gerencial en realidad ya ha comenzado.
Esta claro que, pese a que cualquiera de estas tres teorías puede ser falsa, sólo una de ellas puede ser cierta; la respuesta que cada una de ellas da a la pregunta de que ocurrira realmente en el futuro simplemente niega las respuestas dadas por las otras dos. Por tanto si la teoría de la revolución gerencial resulta cierta, es posible presentar consideraciones suficientes para considerar las otras dos teorías como falsas. Tal demostración haría, por sí misma, la teoría de la revolución gerencial muy probable, dado que aparte de esas tres, no hay de momento ningun otro contendiente serio.
Por tanto propongo en este y en el siguiente capítulo (ver The theory of the proletarian socialist revolution en el escrito original) revisar la evidencia para rechazar la teoría de la permanencia del capitalismo y la teoría de la revolución socialista.
Extrañamente la creencia de que la sociedad capitalista continuara es raramente expresada en forma teórica. Es más bien tomada implicitamente en lo que la gente dice y hace, en los escritos y dichos de la mayoría de los historiadores, sociologos y políticos. Sin embargo, no hay muchas dudas de que la mayoría de la gente en EEUU mantiene esta creencia, pese ha que a sido sacudida un poco en los últimos años.
Cuando es examinada, esta creencia se ve que esta basada no en evidencia alguna sino primariamente en dos supuestos. Y ambos son lisa y llanamente falsos.
El primero asume que la sociedad siempre ha sido capitalista en estructura y por tanto, presumiblemente, siempre lo será. Lo real es que la humanidad ha sido capitalista por un diminuto fragmento del total de la historia humana. Cualquier fecha exacta elegida como comienzo del capitalismo sería arbitraria. Pero el comienzo de la organización social capitalista de cualquier escala no puede considerarse anterior al siglo 14 y la dominación capitalista no se puede ubicar sino hasta mucho más tarde.
El segundo supuesto es el de que el capitalismo tiene algún tipo de correlato con la «naturaleza humana» . Esto, de hecho, es el mismo supuesto que el primero, pero expresado de otra forma. Para ver que es falso ni siquiera requiere estar seguro de cual pueda ser la «naturaleza humana». Es suficiente con ver que la naturaleza humana ha sido capaz de adaptarse a docenas de tipos de sociedades, muchas de las cuales han sido estudiadas por atropologos e historiadores y algunas de ellas han durado mucho más que el capitalismo.
Con esos dos supuestos desestimados, la certeza de que el capitalismo continue indefinidamente no es demasiada. Pero aparte de esta falta de defensa positiva, creo que podemos enumerar algunos grupos de hechos que dan todos los fundamentos que un hombre razonable podría necesitar para creer que el capitalismo no va a continuar y que ira desapareciendo en el curso de las proximas decadas. Estos hechos no demuestran esto en la forma en que lo hace un teorema matemático. Ninguna creencia sobre hechos futuros puede demostrarse así. Simplemente hacen la creencia más probable que cualquier creencia alternativa, que es lo mas que puede hacerse (En lo que viene ahora, por razones se haran evidentes más adelante, no incluyo a Alemania, Italia o Rusia).
1) La primera y, tal vez, crucial evidencia para la opinion de que el capitalismo no continuara mucho tiempo más es la continua presencia dentro de los paises capitalistas de desempleo masivo y el fracaso de todos los medios intentados para desacerse de él. Los desempleados, es especialmente importante notar, incluyen grandes porcentages de juventud apenas entrando la edad de trabajar.
El desempleo masivo continuo no es nuevo en la historia. Es, de hecho, un sintoma de que un dado tipo de organización social esta medio acabado. Se podía encontrar entre los ciudadanos más pobres durante los últimos años de Atenas, entre el «proletariat» (como era llamado) del Imperio Romano y, muy notablemente, al final de la edad media, entre los siervos y villanos desposeidos que habian sido expulsados de la tierra para hacer lugar al uso capitalista de la misma.
El desempleo masivo significa que un dado tipo de organización social se ha quebrado, que ya no puede proveer a sus miembros de funciones socialmente útiles incluso de acuerdo a sus propias ideas de lo que es socialmente útil. No puede soportar esas masas por más tiempo ociosas, porque sus recursos no son suficientes. El desempleado revolotea en los confines de la sociedad, por un lado como un terrible peso undiendola y desangrandola y por el otro como una constante e irritante reserva de forzas en contra de la sociedad misma.
La experiencia a demostrado que no existe la más mínima perspectiva de librar al capitalismo de la desocupación masiva. Esto se esta volviendo ampliamente reconocido entre los defensores del capitalismo, así como por los voceros del New Deal. Aún la guerra total, la solución más drastica concevible, pudo acabar con el desempleo masivo en Francia e Inglaterra y tampoco lo hará en este pais*. Toda «solución» que tenga alguna posibilidad de éxito lleva, directa o indirectamente, hacia afuera del marco del capitalismo.
*Los EEUU entraron en guerra en 1941, año en que se publico este libro.2) El capitalismo siempre se ha caracterizado por crisis económicas recurrentes, por periodos de boom seguidos de periodos de depresión. Hasta hace una docena de años atras, sin embargo, la curva de producción total siempre subio más en cada boom que en el periodo de boom anterior. No sólo lo hizo en terminosde la cantidad real de bienes producidos, sino también en la cantidad relativa de volumen de bienes respecto al incremento de la población y la capacidad de planta. De esta forma, pese a las crisis, había en total un incremento general en producción capitalista que era simplemente la medida de la capacidad de la organización social capitalista de manejar sus propios recursos. Desde la crisis mundial de 1927-29, esta curva total se ha invertido, la cota del periodo de boom en relación a la población y la capacidad potencial es más baja que en el boom anterior. Esta nueva dirección de la curva es, a su vez, simplemente la expresión del hecho de que el capitalismoya no puede manejar sus propios recuersos.
3) El volumen de deuda pública y privada a alcanzado un punto en el que no puede ser administrada mucho más tiempo. La deuda, como los desempleados, succiona el ya menguante flujo de sangre del capitalismo. Y no hay forma de sacarsela de encima. Bancarrotas, que antes reajustaban la posición de deuda del capitalismo, hoy no llegan a hacer ni una abolladora en ello. La escala de bancarrota o inflación que podría reducir la deuda a un tamaño administrable, al mismo tiempo dislocaría (todos los economistas lo admiten) profundamente todas las instituciones capitalistas.
4) El mantenimiento del mercado capitalistadepende de, por lo menos, transacciones monetarias comparativamente libres. El area de las mismas, especialmente a escala mundial, esta disminuyendo hacia el punto de desvanecimiento. Esto esta bien indicado por el inutil acopio de oro en Fort Knox y los métodos de «trueque» de Rusia, Alemania e Italia (ver los capitulos The Russian way y The German way del escrito original)
5) Desde póco despues de la Primera Guerra Mundial (1914-19) han habido en los principales paises capitalistas una permanente depresión agrícola. La agricultura es, obviamente, una parte indispensable de la economía total y la quiebra de este sector esencial es otra marca de la enfermedad incurable afectando al capitalismo. Ningún remedio (y cuantos se han intentado!) produce signo alguno de cura. Las poblaciones rurales se hunden en deuda y pobreza y no se producen y distribuyen suficientes alimentos, mientras que la agricultura se mantiene andando mediante gigantescos subsidios estatales.
6) El capitalismo ya no puede encontrar usos para los fondos de inversión disponibles, que se hechan a perder ociosos en los libros de cuentas de los bancos. Este desempleo masivo de dinero privado no es menos indicativo de la muerte del capitalismo que el desempleo masivo de seres humanos. Ambos dan muestra de la incapacidad de las instituciones capitalistas de organizar actividades humanas. Durante la ultima decada, en los Estados Unidos, así como en las demás naciones capitalistas, los nuevos capitales de inversión han venido casi enteramente del estado y no de fondos privados.
7) La continuidad del capitalismo depende, como vimos, de ciertas relaciones entre los poderes centrales y las zonas y pueblos atrasados del mundo. Uno de los más sorprendentes desarrollos de los últimos 15 años, que a pasado bastante desapercivido, es la incapacidad de las grandes naciones capitalistas de administar la explotación y desarrollo de estas areas atrasadas. Esto no esta ilustrado en ningún caso mejor que en las relaciones entre Estados Unidos y Sud America. Estados Unidos, pese a su imperiosa necesidad en aras de su propia supervivencia, no ha ingeniado, ni puede ingeniar, un esquema para manejar la fase económica de la «política del hemisferio». Pese a que durante los últimos años y en especial durante la guerra, el camino a estado completamente abierto, nada se logra. Aquí también, los únicos esquemas trabajables estan obligados a abandonar la base capitalista.
8) El capitalismo ya no es capaz de utilizar sus propias posibilidades tecnológicas. Uno de los lados de esto lo muestran hechos como la imposibilidad de los Estados Unidos de llevar a acabo un programa habitacional, cuando las casas son necesarias y deseadas y los medios técnicos para producirlas en abundancia estan a mano (y este es el caso con casi todo tipo de bienes). Pero otro lado igualmente sintomático se ven en la imposibilidad de hecer uso de ninguna invención o nuevo métodos técnicos. Cientos de ellos, pese a que podrían reducir increiblemente la cantidad horas-hombre necesarias para producir bienes e ayudar grandemente a llevar la vida, sin embargo permanecn en los estantes. En muchos sectores economicos completos -tales como agricultura, construcción y minería- los métodos técnicos disponibles hoy día hacen parecer de la edad de piedra a los métodos usados presentemente, practicamente cada campo economico esta afectado. Utilizar los métodos e invenciones disponibles, tal como correctamente se supone, sucudiria la estructura capitalista. El «desempleo tecnológico» ya esta presente en el actual capitalismo, pero no es nada comparado con lo que seria el desempleo tecnológico si el capitalisamo hiciera uso de la tecnologia disponible.
Estos hechos demuestran que el capitalismo y sus gobernantes ya no pueden utilizar sus propios recursos. Y el punto es que, si ellos no lo hacen, alguien más lo hará.
9) Tan sintomático y decisivo como los desarrollos técnicos y económicos es el hecho de que las ideologías del capitalismo, las ideologías burguesas, se han vuelto impotentes. Las ideologías, como hemos visto, son el cemento que mantiene unido el entramado de la sociedad, cuando este cemento empiza a soltarse, el entramado se empieza a desintegrar. Y nadie que haya mirado al mundo en los últimos 20 años puede dudar de la creciente impotencia de las ideologías burguesas.
Por un lado las pretenciones científicas de estas ideologías han sido derribadas. La historia, la sociología y la antropológia no llegan aún a ser ciencias, pero son suficientes para mostrarle a toda persona seria que los conceptos de las ideologías burguesas no estan «escritos en las estrellas» o son leyes universales de la naturaleza sino que son expresiones temporales de los intereses e ideales de una clase particular de hombres en un tiempo en particular.
Pero la inadecuación científica de las ideologías no no es por sí misma decisiva. No importa cuan acientífica o anti-científica una ideología pueda ser, ella puede hacer su trabajo mientras posea el poder de mover a la acción a grandes masas de hombres. Esto es lo que una vez las ideologías burguesas fueron capaces de hacer, tal como lo demuestran revoluciones y conquistas imperiales y económicas. Y es lo que ya no son capaces de hacer.
Cuando las ideologías burguesas fueron desafiadas en el Saar y en las Sudetelands (ver ocupación alemana de Checoslovaquia) por la ideología del Nazismo, fue este último el que gano el sentimiento de la abrumadora mayoría del pueblo. Toda posible concesión a los efectos del terrorismo Nazi no debe llevarnos a malinterpretar este contundente hecho.
Sólo los ingenuos incurables pueden imaginar que Francia cayo tan rápidamente por el mero poder mecánico de la maquinaria de guerra Nazi, tal vez eso hubiese sido suficiente a la larga, pero no tanto como para destruir una gran nación con un colosal establisment militar en cuestión de semanas. Francia cayo así de rápido porque su pueblo no tenía corazón para la guerra, como todo observador ha confirmado, aún atravez de la censura, desde el comienzo de la guerra. Y no tenian corazón para la guerra porque las ideologías burguesas que alguna vez los atrayeron ya no tenian poder para mover sus corazones. Los hombres estan preparados para ser heroes por ideales tontos y sin valor, pero al menos deben creer en esos ideales.
En ningún lado es la impotencia de la ideología burguesa tan patente como entre los jovenes, y el mundo que viene despues de todo, es el mundo de los jovenes. El fracaso del reclutamiento militar voluntario en Gran Bretaña y en este pais cuanta su propia historia a todos aquellos que quieran escuchar. Esto es remarcado por las distinguidas voces adultas que durante 1940 comenzaron a reprochar a la juventud americana por «indiferencia», «falta de ideales». Cuanta razón tienen estos reproches! Y que poco efecto tienen!!
Capítulo completo: The theory of the permanence of capitalism.