Es caracteristico del análisis político maquiavelino ser «anti-formal» usando «formal» en el sentido en el que lo he definido en las secciones dedicadas al De Monarchia de Dante (ver The formal meaning of De monarchia y The real meaning of De monarchia). Es decir, que los maquiavelinos, en su investigación del comportamiento político, no aceptan «al pie de la letra» lo que los hombres dicen, creen o escriben. Ya sea el habla, la carta o libro de un inviduo, o un documento público tal como una constitución o un grupo de leyes o una plataforma política, los maquiavelinos lo tratan sólo como un hecho más dentro del ámplio grupo general de hechos sociales, e interpretan su sentido siempre en relación a estos otros hechos.
En algunos casos, el examen cuidadoso revela que las palabras pueden ser aceptadas tal como estan, pero es más usual, como encontramos en De Monarchia, un divorcio entre significado formal y significado real, con las palabras distoricionando y disfrazando el comportamiento poítico real que indirectamente expresan.
Este acercamiento anti-formal lleva a Gaetano Mosca a notar como un hecho primario y universal la existencia de dos «clases políticas», una clase gobernate (siempre una minoría) y los gobernados.
«Entre los hechos y tendencias constantes que se encuentran en todos los organismos políticos, una es tan obvia que es evidente hasta para la mirada más casual. En todas las sociedades -desde las que apenas civilizadas hasta las más avanzádas y poderosas- dos tipos de personas aparecen, la clase que manda y la que obedece. La primera clase, invariablemente la menos numerosa, ejecuta todas las funciones políticas, monopoliza el poder y disfruta de las ventajas que vienen con el poder, mientras que la segunda, la más numerosa, es dirigida y controladapor la primera, de una forma que es ahora más o menos legal, más o menos arbitraria y violenta, y suministra a la primera, al menos en apariencia, con los medios materiales de subsistencia que son esenciales para la supervivivencia de organismo político...» (The Ruling Class 1923, al igual que el resto de las citas.)
«... En la vida práctica todos reconocemos la existencia de esta clase gobernante... todos sabemos, que en nuestro país, sea cual sea, la administración de los asuntos públicos esta en manos de una minoría de personas influyentes cuyas resoluciones, voluntaria o involuntariamente, la mayoría acata. Todos sabemos que lo mismo ocurre en los paises vecinos y de hecho nos extremadamente dificultoso concebir un mundo real organizado de otra forma, un mundo en el que todos los hombres estubieran ligados directamente con una sóla persona sin relaciones de superioridad o subordinación, en el cual todos los hombres compartieran una parte igual en la dirección de los asuntos políticos. Si razonamos de otra forma en teoría, se debe en parte a habitos inveterados que seguimos en nuestro pensamiento... »
La existencia de una clase minoritaria gobernante es, debe ser enfatizado, un rasgo universal de todas las sociedades organizadas de las que tenemos registro. Se mantiene sin importar la forma política y social, ya seafeudal o capitalista, escalvista o colectivista, monarquica o oligarquica o democratica, no importa cuales sean las constituciones o las leyes, ni las profesiones ni las creencias.
Mosca además cree estamos en condicones de afirmar que este, no sólo es y siempre ha sido el caso, sino que además siempre lo sera. Esto se sigue de la inequivoca experiencia del pasado: dado, que bajo todas las condiciones, siempre a sido la verdad de la organización política, debe presumirse que es un atributo constante de la vida política y que se mantendra en el futuro. Sin embargo la conclusión de que siempre habra una clase gobernante minoritaría puede ser demostrada también de otro modo.
Mediante la teoría de la clase gobernante Mosca esta refutando dos errores muy extendidos los cuales, pese a ser uno el opuesto del otro, son curiosamente a menudo creidos por la misma persona. El primero, que surge en las discusiones sobre tirania y dictadura, es familiar en los ataques contemporaneos es que la sociedad puede ser gobernada por una sóla persona. «Pero», observa Mosca...
« Si es fácil entender que un sólo individuo no puede comandar un grupo sin encontrar en ese grupo una minoría que lo apoye, es más bien dificultoso conceder, como un hecho natural y constante, que las minorías gobiernen las mayorías en vez de al reves. Pero ese es uno de los puntos -tán numeroso en todas las demás ciencias- donde la primera impresión que uno tiene de las cosas es contrario a lo que son en realidad. En la realidad la dominación de una minoría organizada, obedeciendo a un único impulso, sobre la mayoría desorganizada, es inevitable... »
«... el poder de cualquier minoría es irresistible frente a cada individuo aislado de la mayoría que se encuentra sólo frente a la totalidad de la minoría organizada. Al mismo tiempo, la minoría se organiza por el mismo motivo de que es una minoría. Cien hombres actuando concertada y uniformemente, con un entendimiento común, triunfarán frente a un millar de hombres que no estan de acuerdo y de los cuales se pueden ocupar uno por uno. Por otro lado será más fácil para los primeros actuar concertadamente y tener un entendimiento mútuo simplemente por que son cien y no un millar. De ahí que mientras más grande sea la comunidad política, más chica será la minoría gobernate en proporción a la totalidad de la comunidad y más difícil será para la mayoría organizarse para reaccionar contra la minoría.»
Esta regla no es suprimida en absoluto en el caso de que el gobierno se base formalmente en el sufrágio universal:
«Lo que ocurre bajo otras formas de gobierno -que una minoría organizada imponga su voluntad sobre una mayoría desorganizada- ocure también y a la perfección, cualesquiera sean las apariencias en sentido contrario, bajo el sistema representativo. Cuando decimos que los votantes «eligen» a sus representantes estamos usando un lenguaje muy inexacto. La verdad es que el representate se hizo elegir a sí mismo por los votantes y, aún si esa frase puede sonar muy inflexible y dura para algunos casos, podemos suavizarla un poco diciendo que sus amigos lo ha hecho elegir por los votantes. En las eleciones, al igual que en todas las demás manifestaciones de vida social, aquellos que tienen la voluntad y, en especial, lo medios intelctuales, materiales y morales para imponer su voluntad sobre otros toman la delantera sobre el resto y los comandan. »
«El mandato político ha sido asociado con el poder del abogado que es usual en el ejercicio legal privado. Pero en las relaciones privadas las delegaciones de poderes y capacidades siempre presuponen que el principal tiene la más ámplia libertad en elegir su representante. Ahora bien, en la práctica, en las elecciones populares, esa libertad de elección se vuelve completamente nula, por no decir ridícula. Si cada votante le dio su voto al candidato de su corazón, podriamos estar seguros de que en casi todos los casos elresultado sería un gran desparrame de votos. Cuando muchisimas voluntades estan involucradas, las elecciones estan determinadas por los critérios más variados, casi todos ellos subjetivos, y si tales voluntades no estuviesen coordinadas y organizadas sería virtualmente imposible que coincidieran en la elección espontanea de un individuo. Si quiere que su voto tenga eficacia alguna, cada votante esta forzado a limitar su elección a un campo muy estrecho, en otras palabras, a 2 o 3 personas que tiene chances de ganar, Y los únicos que tiene chances de ganar son aquellos cuyas candidaturas estan apoyadas por grupos, por comites, por minorias organizadas.»
Los pocos en Estados Unidos que han prestado más atención a los hechos políticos que a las teorías sobre estos hechos, estaran en desacuerdo con el relato de como eso aplica a este pais.
Dentro de la clase gobernante es posible distinguir «a groso modo» dos capas: un muy pequeño grupo de «top leaders» entre quiene s se encuentras las más altas e importantes posiciones de la sociedad; y un grupo mucho más grande de figuras secundarias -una «clase intermedia» como se podría llamar propiamente- quienes pese a no ser tan prominentes, no estar tan en el candelero, constituyen el los directores diarios de la vida comunitaria. De la misma forma que Gaetano Mosca cree que el líder supremo individual carece de importancia en el destino de la sociedad respecto a la clase gobernante, también cree que la capa secundaria de la clase gobernante es, al menos en el largo plazo, más decisiva que la del más alto nivel.
« Debajo del estrato más alto en la clase gobernante, siempre hay, aún en los sistemas autocráticos, otro que es más numeroso y contiene todas las capacidades de liderazgo en el pais. Sin esa clase cualquier tipo de organización social sería imposible. El estrato más alto no sería en sí mismo suficiente para liderar y dirigir las actividades de las masas. En el último analisis, por tanto, la estabilidad de cualquier organismo político depende del nivel de moralidad, inteligencia y actividad que este segundo estrato a alcanzado... Cualquier deficiencia intelectual o moral en este segundo estrato, por tanto represente un pelígro más grave a la estructura política, y uno que es más difícil de reparar, que la presencia de deficiencias similares en las pocas docenas de personas que controlan los mecanismos de la máquinaria del Estado.»
Desde el punto de vista de la teoría de la clase gobernante, una sociedad es la sociedad de su clase gobernante, las fortalezas y debilidades de una nación, su cultura, su poder de permanencia, su prosperidad, su decadencia, dependen en primera instancia en la naturaleza de su clase gobernante. Más particularmente, la forma en la que estudiar una nación, entenderla, predecir lo que le va a ocurrir, requiere primero que nada y primariamente un analisis de la clase gobernante. La historia política y la ciencia política son por tanto predominantemente la historia y ciencia de la clase gobernante, su origen, desarrollo, composición, estructura y cambios. La teoría de la clase gobernante de esta forma proveé un principio con la ayuda del cual los hechos innumerables y de otra forma amorfos y sin sentido de la vida política pueden ser sistematicamente ensamblados y hechos inteligibles.
Por muy arbitraria que pueda parecer esta idea de la historia como la historia de la clase gobernante, la verdad es que todos los historiadores en la práctica -Aún aquellos como Tolstoy y Trotsky, cuyas teorías generales lo contradicen directamente- estan obligados a escribirla en terminos de dicha idea. Si no es por ninguna otra razón, esta debe ser porque la gran masa de la humanidad no deja registro de sí misma excepto en cuanto es expresada o liderada por personas destacadas y notables. Este método tampoco resulta en falsificaciones del desarrolo historico. La descripción de la guerra no necesita ni encubre lo que todos o la mayor parte de los soldados hizo, ni las descripciones de las esculas artisticas o la formación de una constitución o de el crecimiento de una religión o el progreso de una revolución dice todo sobre cada individuo.
Aún si la teoría decidiera que en última instancia que los movimientos de las masas son la cause de lo que ocurre en la historia, aún así estos movimientos adquieren significancia historica sólo cuando alteran instituciones mayores y esto resulta en un cambio en el caracter y composición de la clase gobernante (ver Mosca: Composition and character of the ruling class). De esta forma, el analisis de la clase gobernante da, directa o indirectamente una historia adecuada y una ciencia política adecuada.