Vilfredo Pareto, en su gigantesco libro Mente y Sociedad (1916) desecha cualquier otro propósito que el de describir y correlaciónar los hechos sociales. El no esta ofreciendo programa alguno de mejoramiento social ni expresando ideal alguno sobre lo que la sociedad y el gobierno deben ser.
Él meramente intenta describir como es la sociedad y descubrir algunas reglas generales en términos de que sociedad opera. Lo que podría o debería hacerse con ese conocimiento una vez obtenido, es una pregunta que el no intenta responder.
Esta restricción del problema es más extrema que en los otros maquiavelinos (también conocidos como escuela elitista italiana). Ellos también, por supuesto, intentan describir y correlatar hechos sociales y nunca permiten que sus objetivos, ideales o programas distorsionen sus objetivas descripciones. Ellos nunca, como Dante, confunden sus deseos con la realidad.
Sin embargo, ellos sí declaran cual es el orden social que consideran deseable y cuales son las condiciones para lograr tal orden social.
En sus primeros escritos, particularmente aquellos sobre economía, Pareto expreso algunos fines prácticos. El defendió, por un tiempo, el punto de vista del las economías «liberales» ortodoxas. No lo que hoy en día es llamado liberalismo, esa extraña melange de de confusión sentimental, sino el liberalismo clásico del libre comercio y mercados libres
El gradualmente abandono ese punto de vista. No fue remplazado por ningún otro.
Sus críticos a menudo han argumentado que el descarte de Pareto de cualquier meta práctica no es más que una pretensión suya y usualmente le han atribuida tal y cual programa. Bién puede ser que pese a que ningún objetivo es explicitamente declarado en Mente y Sociedad ciertos valores y actitudes son sugeridas por el tono general de sus observaciones.
Sin embargo, sobre estos, nada puede ser establecido definitivamente. Ellos son en todo caso irrelevantes para mi propósito, que es mostrar lo que Pareto aporto a la tendencia principal de pensamiento maquiavelino. Todo el mundo puede discutir toda la noche sobre como salvar la sociedad, pero sólo unos pocos nos han dicho algunas verdades sobre la sociedad.
Para entender el análisis general de la sociedad de Pareto, primero tenemos que tener completamente en claro la distinción que el hace de entre «conducta lógica» y «conducta no-lógica».
La conducta de un hombre (osea una acción humana) es «lógica» bajo las siguientes circunstancias: Cuando su acción es motivada por un deliberadamente sostenido objetivo o propósito, cuando ese objetivo es posible, cuando los pasos o medios que el tóma para alcanzar la meta son de hecho apropiadas para alcanzarla.
La conducta lógica es común en las artes, oficios y cíencias y frecuentes en la actividad económica (Pareto llama al campo económico «intereses»).
Por ejemplo, un carpintero desea hacer una mesa (la produción de una mesa es un propósito deliberado). Esta meta es, normalmente, completamente posible, ensambla madera y herrajes, les aplica herramientas y como resultado obtiene la mesa: los medios que utiliza son de hecho apropiados para esta meta.
Esta es una conducta que es lógica respecto a su actividad. O un científico quiere encontrar una cura a una dada enfermedad, diseña una serie de experimentos en concordancia con los canones habituales del método científico y determina si tal o cual droga logra una cura. O un trabajador quiere un mejor salario y cuando la oportunidad se presenta deja su trabajo por otro que en efecto paga más. Todas estas actividades son, en el sentido de Pareto, lógicas
Si, por ejemplo, una o más de las condiciones de conducta lógica no están presentes, entonces la acción es no-lógica.
Las acciones pueden no tener motivación alguna. Esto sería cierto para la mayor parte del comportamiento animal, y Pareto, pese a todo el prejuicio de los racionalistas, cree que esto es cierto para un sorprente porcentaje del comportamiento humano.
Los tabús y otros actos supersticiosos, que no están en absoluto confinados a los pueblos primitivos, son ejemplos obvios, como lo son muchos rituales, deportes y cortesías. Los seres humanos simplemente hacen cosas, sin ningún propósito, es natural para ellos estar activos, haya o no algún punto conscientemente entendido en la actividad.
Son muy comunes también, los casos donde el propósito o meta es imposible. El objetivo puede ser trascendente (osea ubicado fuera del undo espacio-temporal real) y en todos esos casos desde el punto de vista científico de Pareto se trata de casos estrictamente imposibles, como si el objetivo es el Paraíso o el Nirvana o la duplicación del cubo o cualquier otro sueño o ilusión trascendente.
Por otro lado, hay casos donde el objetivo sin bien no es imposible en un sentido estrictamente lógico, puede ser imposible de todas formas para cualquier propósito práctico dada la naturaleza real del mundo.
Entonces si la meta es que la torre de Babel alcance lo más alto del Paraíso o una utopía de paz eterna y buena voluntad universal o una meta personal fantástica como un soñador sin aptitudes que decide convertirse en el mejor violinista del mundo o un niño aprendiendo números queriendo contar hasta un billón.
En todos estos casos, la conducta motivada por tales metas, es no-lógica.
Pareto es estricto con su definición. Puede ser que, que pese a que el propósito deliberado es imposible, las actividades realizadas le den ciertos resultados que la persona en cuestión juzgaría deseables si se parara a pensarlo.
Esforzándose por una utopía, un trabajador podría lograr un incremento del 10% en su calidad de vida. Un resultado que sin duda juzgaría deseable mientras se diera. Aún en estos casos, para Pareto se trata de una conducta no-lógica, porque no es ni podría ser la consecuencia lógica de un propósito consciente. El resultado «deseable» aparece como un subproducto aleatorio y el objetivo en mente le es lógicamente irrelevante.
Aquí tenemos la situación que analicé en este libro sobre Dante (ver The formal meaning of De monarchia y The real meaning of De monarchia) donde hay una disparidad entre el objetivo «formal» y el objetivo «real» de una acción, por tanto es una acción no-lógica. En la acción lógica el objetivo formal y el real son idénticos.
Finalmente una acción es no-lógica cuando los medios utilizados para alcanzar la meta son de hecho inapropiados para tal propósito. Si el carpintero intentara martillar los clavos con una esponja, sus medios resultarían inapropiados, no importa que tan apropiados los encontrara él. De la misma forma si un cirujano usara un hacha para una apendicectomia o si un pueblo oprimido creyera que puede superar un régimen despótico con un asesinato o dos, o si un electorado democrático creyese que votando un cambio de partidos en el poder puede garantizar una era de prosperidad interminable.
Todo el mundo sabe que una cierta cantidad de conducta humana es no-lógica. Pareto enfatiza la enorme cantidad del tipo no-lógico: Su libro contiene varios miles de ejemplos, cada uno de los cuales puede sugerir mil más del mismo tipo.
Otros escritores sobre la naturaleza de la sociedad han reconocido la existencia de la conducta no-lógica y algunos incluso an admitido que, cuantitativamente, excede a la conducta lógica; pero casi todos ellos al final han sostenido que de alguna forma el margen de conducta lógica es lo «más distintivamente humano» y lo más decisivo para el desarrollo de gobierno y de la sociedad.
Pareto no solo demuestra que la conducta no-lógica es predominante: Su punto crucial es que la conducta que tiene una influencia en la estructura social y política en lo que él llama «equilibrium social» esta por sobre todo en el terreno de lo no-lógico.
Lo que le ocurre a la sociedad, sea que progrese o decae, sea libre o despótica, sea pobre o prospera, es sólo en un grado mínimo influenciado por propósitos deliberados y racionales de los seres humanos.
Tabúes, magia, supersticiones, abstracciónes personificadas, mitos, dioses, verbalismos vacíos, en cada cultura y en cada periodo de la historia expresan los persistentes impulsos no-lógicos del hombre. Las formas cambian pero los fundamentos persisten. Dioses y diosas como Athena, Janus o Ammon son remplazados por divinidades tales como el Progreso, la Humanidad e incluso la Ciencia. Himnos a Jupiter dan paso a invocaciones al Pueblo. La magia de los votos y la manipulación electoral remplazan la magia de los muñecos y las varitas magicas. La Fé en el proceso histórico hace las veces de la Fé en el Dios de nuestros padres.
Es imposible revisar aquí la masa de evidencia. Concentremosnos en cambio en ciertos tipos de actividad humana que esta significativamente relacionada al cambio político y social y descubrir si son lógicos o no-lógicos.
En primer lugar, debemos notar que en tanto el desarrollo social este determinado por factores tales como el clima, geografía, o características físicas o biológicas tiene una motivación no-lógica. Temperatura, lluvias, montañas y valles no son productos lógicos, simplemente son el ambiente donde la sociedad humana se desarrolla.
Pocos teóricos aceptarían hoy la doctrinas extremas que intentan expicar toda la historia con un sólo principio climático, racial o cosa por el estilo, pero pocos negarian que estos tienen al menos alguna influencia en el cambio social. Sin embargo se puede argumentar, al interpretar el cambio social, que aceptamos los factores físicos y biologicos como «constantes» históricamente irrelevantes y que dentro de las condiciones que ellos imponen, la conducta lógica decide que pasa en la historia.
Las metas sociales, ideales, o propósitos que los hombres intentan lograren la vida política o social pueden ser puestos en palabras. Especialmente en los tiempos modernos esas metas que son de las más amplia significancia y son profesadas por grandes números de hombres están a menudo escritas es grandes documentos públicos: Constituciónes, programas, códigos, declaraciónes, cartas, etc. Estos objetivos públicos son decisivos para nuestra presente investigación. Si la conducta que influencia el cambio social es lógica entonces estas Constituciónes, declaraciónes y demas junto con las actividades humanas asociadas a ellas deben poder ser contrastadas en un grado considerable con el test que hemos listado para la conducta lógica. Examinemos los hechos.
Primero debemos observar que la mayor parte de las metas incorporadas en estos documentos públicos son demasiado ambiguas para determinar una linea de conducta contra otra. Son tan vagas de hecho sea lo que sea lo se haga, subsecuentemente puede interpretarse como consistente con la meta en cuestión.
Las declaració invocan a menudo la «Libertad». Pero «Libertad» es por sí mismo un termino sin contenido alguno. No hay libertad «en general», solo libertad de ciertas cosas o para ciertas cosas, que siempre implican restriciones para otras cosas especificas. Si voy a ser libre de ser asesinado por individuos privados, entonces los demas no van a ser libres de matarme. Si el estado es libre de impulsar las ventas de manufacturas a un precio fijado, entonces el fabricante no es libre de venderlas como le parezca. Si un propietario es libre de hacer lo que quiera con su propiedad entonces otros no son libres de los efectos de lo que hace.
O tomemos «Libertad, Equidad y Fraternidad» las grandes metas, según se creia, de la Declaración francesa de los Derechos del Hombre y de la Revolución francesa. Cualquier cosa, o ninguna puede significarse por estos términos. No hay dos hombres que puedan ser iguales en todo respecto, todos son iguales en algunos. Robert Michels nos recuerda que las tres palabras aparecían sobre la entrada de cada prisión francesa.
La Carta Atlántica rubricada por Churchill y Roosevelt proclama como uno de los objetivos centrales de las Naciones Unidas es lograr pueblos «Libres de necesidad». Tal meta es estrictamente imposible. El hombre es, tal como vimos en otra conexión, un animal necesitado, no hay posible fin a su necesidad excepto la muerte, tal como los filósofos de oriente siempre han insistido.
Los programas de los partidos políticos declaran en favor de «la ley y el orden» pero pero las leyes y el orden de quien? Toda soberanía, dice la Constitución, esta investida en el pueblo, pero el parlamento más liberal y los más despóticos Bonapartistas reclaman de igual forma respetar la soberanía popular. Los Nazis piensan construir el «nuevo orden», pero tanto los campos de concentración como las casa de los obreros pueden ser consideradas partes de ese orden.
El punto no es que estos slogans, ideales, programas y declaraciónes no influencien la acción. Bajo ciertas circunstacias sin duda lo hacen y tremendamente. Pero no son ni pueden ser parte de la acción lógica o racional. No estoy dando pasos lógicos hacia el objetivo si el presunto objetivo no es algo definido. Yo puedo decir, pase lo que pase, que he alcanzado un objetivo y vos podes decir que no es así. Sin importar lo que yo piense, la meta expresada en si misma y las deducciones que hago de ello no tienen relación con lo que hago.
Mis acciones, más allá de las apariencias, son no-lógicas y no surgen de la supuesta meta sino de otras fuentes. Por eso en todos los casos, y estio incluye la mayoría de los que son relevantes al cambio social, donde las metas sean vagas , ambiguas o sin significado, la conducta humana es no-lógica.
Sin embargo hay otros casos deonde la mata es lo suficientemente definida como para determinar objetivamente si las acciones tomadas están en corcondancia con ella. Aún en algunos de los ejemplos citados más arriba, el contexto histórico especifico puede dar un sentido bastante definido a términos que en sí mismos son completamente vagos. Como queda el asunto cuando las metas son al menos lo suficiente claras como para ser entendidas?
Para empezar descubrimos que los hombres que profesan una dada meta son tan propensos a tomar acciones contrarias a ella como en concordancia con ellas. Tampoco podemos atribuir estas acciones en contrario a ducplicaciones, aquellos que actuan contrariamente a su objetivo pueden seguir sinceramente creyendo en él sin notar contradicción alguna.
Uno de los diez mandamiento prohibe matar, pero todos los grupos Judios y Cristianos han matado sin alterar ni un poco su Fé en el mandamiento. En los tiempos modernos abundan los pacifistas, pero la mayoría de ellos apoyan las guerras en las que su país participa. La Rusia Sovietica no descarto para nada el ideal marxista de una sociedad sin clases mientras que la diferenciación de clases crecia a ritmo sostenido luego de la revolución. Comunidades con las creencias más estrictas en materia de monogamia, prohibicion y el pecado de apostar siempre muestran una buena dosis de promiscuidad sexual, alcoholismo y juego.
Similarmente debemos observar que varios grupos pueden profesar las mismas metas y tomar diferentes curso de acción incluso cursos de accion en conficto uno con otro. Partidos Reformistas, sindicalistas, Troskistas y Stanlinistas del movimiento obrero, todos citan los textos de Marx mientras se cortan las gargantas unos a otros. En un estado el septimo mandamiento prohibe la pena capital, en otro la justifica.
Por otro lado encontramos grupos que pueden profesar diferentes metas y aún así llevar a cabo el mismo tipo de acciones. Pareto cita mucho ejemplos fascinantes. Alemania proclama una doctrina de superioridad racial que es condenada por los EEUU, pero así mismo su actitud hacia los negros es casí identica mientras que mantiene las actas de exclusion contra las razas amarillas. Los más variados códigos morales siempre han convivido con las mismas practicas sexuales que condenan. Stalin puede hablar de la sociedad sin clases del comunismo mientras que Hitler de la sociedad jerarquica del Herrenvolk pero seria muy difícil distinguir de las acciones de la Gestapo y de la O.G.P.U.
Estos efectos no fueron elegidos arbitrariamente a fin de probar una tesis. Fueron elegidos aleatoriamente y se podrían agregar más indefinidamente. Si el análisis de estas acciones similares muestra que son no-lógicas, que las metas no muestran relacion con las acciones en la práctica, entonces Pareto tiene razón y los reformistas, los racionalistas y los moralistas están equivocados. La creencia racional, deliberada y consciente no determina lo que va a ocurrir en la sociedad.
El hombre social no es, tal como se lo ha definido por siglos, un animal primariamente racional. Cuando los reformistas nos dicen que la sociedad puede ser mejorada por la educación, incrementando el conocimiento de los hombres, proyectando el programa correcto y tomando accion para llevarlo a termino, están equivocados porque los hombres en sociedad no actuan de ese modo. Sus acciones, incluidas sus acciones socialemnte decisivas, emergen no de raices lógicas, sino de raices no-lógicas.
La tendencia a minimizar la conducta no-lógica, según Pareto, se podría explicar en los tiempos modernos a la fuente tendencia reformista y el deseo de reformar la sociedad parece necesitar una acción lógica y por tanto quienes sienten el impulso moral de lograr dichas reformas tienden a minimizar el factor no-lógico.
Sin embargo él mismo cree que en realidad los motivos son menos coyunturales y más profundos: El mayor obstaculo para comprenderlo deriva de que tenemos un fuerte impulso no-lógico de hacer que nuestras acciones y las de otros humanos parezcan lógicas. Somos incapaces de aceptar las conductas no-lógicas por lo que son así que conjuramos una explicación racional para ellas.